domingo, 18 de octubre de 2020

El NEOLIBERALISMO

El NEOLIBERALISMO

 


1. CONCEPTO

La corriente liberal extrema o neoliberalismo es una forma de dominación creada en beneficio de los intereses del gran capital (financiero, principalmente), y que se expresa en lo ideológico, social y político, pero con un predominio en lo económico. Es heredero y se enmarca dentro de los postulados esenciales del liberalismo clásico de los ss. XVIII y XIX, siendo revisados y readaptados en el marco del desarrollo propio del Capitalismo, en su fase superior y última, es decir, el imperialismo.

El neoliberalismo surge tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y luego de la publicación, en 1944, del libro The road of serfdom (Camino hacia la servidumbre) de Friedrich von Hayek.

Esta corriente aparece en el panorama mundial como una vehemente reacción teórica y política contra el intervencionismo del Estado y el Estado de bienestar, políticas extendidas en diferentes países por muchos gobiernos socialdemócratas en los años comprendidos de 1945 a 1973. De la misma manera, el neoliberalismo es la respuesta al progresivo desprestigio en que había devenido la política del laissez-faire hasta su gran crisis final con el Crack de 1929; la gran depresión de los años de 1930, y también la ineficacia que, para los neoliberales, habían representado la teoría de Keynes en los regímenes proteccionistas de Europa occidental y el New Deal de Roosevelt en los EE.UU.

Sin embargo, las tesis neoliberales cobrarán verdadero valor y serán puestas en práctica luego de la crisis del modelo económico de postguerra ("los años dorados del Capitalismo") y el alza del precio del petróleo a mediados de 1970, primero en los EE.UU., posteriormente en Reino Unido y otros países del mundo tras el fin de la Guerra Fría.

 

2. ESENCIA IDEOLÓGICA DEL NEOLIBERALISMO

Son varios los postulados del liberalismo clásico revisados, revitalizados y defendidos por los neoliberales, siendo el principal de ellos, en el plano ideológico, la máxima y plena realización del individuo en un ambiente de libertad, sin coerción ni restricción alguna. Como el hombre es un ser moral con una conciencia, voluntad y razón, restringirle su libertad —política, económica, social, religiosa, etc.— sería privar seriamente su derecho a desarrollar su propia vida según su mejor juicio individual. Y como el actor principal de la sociedad es el individuo, la maximización del bienestar individual es la fuerza conductora de la economía. Frenar los esfuerzos económicos de los individuos limitaría sus otras libertades, entonces no podría alcanzar, como individuo, su desarrollo pleno.

Es por ello que, tanto el liberalismo clásico (aunque no completamente) como el neoliberalismo postulan que la economía y el mercado, propiamente dicho, no deben estar sujetos a la intervención y control del Estado, el cual restringe y coacciona la libertad. Señalan sus defensores que el mercado libre es el sistema más fiable y flexible para regular la oferta de los bienes producidos por la inventiva empresarial y la demanda de los individuos que consumen de acuerdo a sus necesidades y voluntades. Un mercado libre, manifiestan, impulsa la dinámica del esfuerzo individual, la competencia, la actividad y creatividad empresarial.

El neoliberalismo, es, básicamente, una doctrina de la economía, pero también es una doctrina filosófica (desde el campo de la filosofía moral); es una doctrina política, también una doctrina social y cultural. Su ideología se fundamenta en el culto del mercado, subordinando a todos los actores económicos a sus demandas, incluso al Estado, al orden civil y al individuo como tal.

Como doctrina económica, se ha señalado el neoliberalismo idealiza la libertad de mercado y rechaza toda intervención que pretenda limitar o coactar esa libertad (natural para los neoliberales). Es la libertad del mercado la que asegura y garantiza las otras libertades, por lo que sacralizarla resulta imperativo para resguardar el equilibrio social y natural.

Como doctrina filosófica, parte de la filosofía moral, en donde se da connotación al profundo individualismo sustentado en la libertad absoluta de la persona humana y su tendencia a mantenerla liberada de toda limitación trascendente y de toda autoridad dogmática. Esta posición es sostenida por los neoliberales, puesto que señalan que, siguiendo a Adam Smith, de la suma de los egoísmos individuales brota la armonía social.

Como doctrina política, es postulado esencial del neoliberalismo la competencia, que pone a funcionar hasta el máximo de las energías latentes de los individuos que conforman el todo social, provocando una sociedad de bienestar. Según este postulado, los individuos sólo pueden desarrollar sus capacidades a través de la competencia, la cual es presentada como la mediación por excelencia para el pleno desarrollo de las potencialidades humanas. De igual forma, el neoliberalismo desarrolla el principio de la igualdad de oportunidades; este principio garantiza la creación de una estructura ética, jurídica y política que permita por igual a todos los hombres explotar al máximo de sus potencialidades, en condiciones de competencia, en procura del bienestar.

En cuanto a la doctrina del neoliberalismo, quizás impropiamente designada como tal, constituye más que todo una tónica resultante del pensamiento y de la práctica del neoliberalismo en su connotación económica, filosófica y política. Vendría a ser, en todo caso, un impacto del neoliberalismo y sus efectos en la sociedad y en el desarrollo de las fuerzas sociales de las naciones donde se vienen aplicando sistemáticamente los postulados del neoliberalismo.

Y, finalmente, el neoliberalismo, en el plano de la cultura, se manifiesta desde un cuerpo de valores basado en la tradición judeocristiana, con una clara visión hacia el pasado para legitimar y dotar de sentido las prácticas humano-sociales del presente. Sin embargo, esta construcción de valores tiene que ser coherente con la dinámica tecnoeconómica de la actualidad. Este proceso, al decir de ciertos académicos, constituye una clara "contra ilustración neoconservadora".

 

3. ESTADO Y POLÍTICA EN EL NEOLIBERALISMO

Como ya se ha señalado, el neoliberalismo es una reacción contra el keynesianismo y el Estado de bienestar de los regímenes socialdemócratas de Europa occidental y de otras regiones del mundo.

La teoría de Keynes, si bien se presentaba como una corriente económica capitalista, representó para el contexto (la Gran Depresión de los años de 1930, el fin de la Segunda Guerra Mundial y la confrontación con la economía planificada de la URSS) una salida (o mejor dicho un salvavidas del sistema) que aprovecharon los gobiernos socialdemócratas de la época.

La teoría económica de Keynes, conjugada con las tesis revisionistas de estos gobiernos, dio origen en los años de 1940 al modelo que se empezó a conocerse como Estado de bienestar (welfare state), el cual tuvo su máximo desarrollo durante las décadas de 1950 y 1960 ("edad dorada del Capitalismo"), para devenir luego en crisis profunda en el primer lustro de 1970, precipitada con el alza del precio del petróleo en 1973.

El Estado de bienestar era un modelo que proclamaba, siguiendo los postulados del socialismo revisionista europeo, que el objetivo primordial de la política y la economía era asegurar la redistribución de la riqueza de acuerdo a los principios de igualdad y sociedad, particularmente en el mercado y la economía. El móvil del Estado fuerte, sólido que intervenía en todos los componentes de la sociedad, particularmente en el mercado y la economía. El móvil del Estado interventor sería, de acuerdo a los postulados del Estado de bienestar, proteger los intereses ciudadanos, asegurar sus beneficios económicos y sociales (por ejemplo, el empleo pleno, seguro social, entre otros.)

De esta manera, entre los años de 1940-1970, el modelo que hegemonizó el panorama del mundo occidental fue aquel que concebía a un Estado sólido, regulador, intervencionista y protector, subordinando la economía a la política y el mercado al Estado.

Tras la crisis de la economía capitalista de posguerra y el alza del precio del petróleo, algunos regímenes comenzaron a considerar seriamente los postulados del neoliberalismo y aplicarlos sistemáticamente; ello se produjo, por ejemplo, en EE.UU., con el gobierno de Reagan, y Reino Unido, con el de Thatcher.

Se dijo que el neoliberalismo fue una reacción furibunda contra el modelo del Estado de bienestar que interviene y regula el libre movimiento y circulación de todos los componentes del mercado, coaccionando y restringiendo la competencia a la vez que protegía y brindaba asistencia a la sociedad sin medir las consecuencias ni considerar los riesgos, los cuales, según los teóricos neoliberales, pueden ocasionar en un país el uso descontrolado de los recursos económicos en la asistencia a la población.

El neoliberalismo como novedoso modelo del Capitalismo propugna, entonces, la abolición del intervencionismo estatal en los asuntos del mercado y la economía, a la vez de dotar de máxima libertad a los agentes que intervienen en la actividad económica. Para este modelo un mercado libre asegura y garantiza la libertad del individuo, su desarrollo y bienestar social en un contexto de competencia y según los principios de igualdad de oportunidades.

De esta manera, para el neoliberalismo, el papel del Estado queda completamente definido: no debe intervenir en el orden del mercado ni debe impedir su libertad. Sin embargo, se plantean también ciertas responsabilidades que el Estado debe asumir: resguardar el orden jurídico y administrar eficientemente los bienes que son considerados públicos. De igual forma, el Estado debe promover la competencia y garantizar la igualdad de oportunidades para el desarrollo de las potencialidades el los individuos y el logro de un bienestar. No podemos dejar de señalar, empero, que el neoliberalismo esconde serias contradicciones: exigen un Estado con participación mínima, pero a la vez fuerte, para la implementación de la programática neoliberal[1] proclama la lucha por las asociaciones (por ejemplo, las sindicales), a la vez que restringe la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones; afirma, además, que con la libertad del mercado y la competencia se asegura el bienestar social, empero, las experiencias demuestran que un mercado libre y la competencia más bien aseguran las iniquidades y la injusticia social, beneficiando a unos pocos en detrimento de la inmensa mayoría.

El neoliberalismo rechaza cualquier participación del Estado en la dinámica del mercado, sin embargo, como ya es característico, no duda en promover gobiernos autócratas para que, con la coacción y la represión, y mediante políticas estatales, se creen, protejan o mantengan mercados absolutos[2].

La participación del Estado en el establecimiento del neoliberalismo ha sido en muchos países vital y son prueba fehaciente de las relaciones armoniosas y recíprocas entre estados y mercados[3]; resultan casos típicos los países del sudeste asiático ("los tigres de Asia"), la China y la India y muchos países de Latinoamérica como Chile, México, Argentina y Perú. De igual manera, las instituciones multilaterales, claves para la propagación e imposición de la programática neoliberal, como el FMI y el Banco Mundial, recurren prestamente a los gobiernos autoritarios quienes aplican draconianamente sus prescripciones sin medir los costos sociales.

A pesar que el neoliberalismo propugna un Estado mínimo —como ya vimos, esto es, en teoría ya que la realidad le contradice completamente— resulta imposible pensar en un Estado que no administre el bien común y garantice la justicia social para sus ciudadanos. Los países en desarrollo como el nuestro, requieren la formación de bienes públicos: la ley, la justicia y la seguridad, al igual que educación, salud y obras en infraestructura pública son limitados, y son muy deseados[4]. En tal situación, y previendo que el mercado no garantizará aquello, resulta imprescindible la existencia de un Estado, no robusto, pero sí presente y necesariamente eficiente para la satisfacción de las necesidades y exigencias de la población. De la misma manera, la presencia del Estado debe garantizar la regulación y control al absolutismo del mercado.

 

3.4. PROPUESTA ECONÓMICA DEL NEOLIBERALISMO

El neoliberalismo, además, de ser una novedosa corriente del pensamiento en el plano de las ideas, la política, la filosofía, la cultura, etc., es básicamente una doctrina económica. Se ha mencionado en referidas ocasiones que el neoliberalismo surge como una reacción vehemente contra la teoría y la práctica del Estado de bienestar de los gobiernos socialdemócratas de las décadas del cuarenta al setenta del s. XX. Se señaló, además, que este Estado de bienestar intervenía el mercado, a la vez que regulaba su dinámica y limitaba su libertad. De la misma manera, al administrar el bien común y pretender garantizar la justicia y equidad social, la figura del Estado protector se irguió como un aparato elefantiásico que omnímodamente dirigía las riendas de las naciones. Pues, ante este modelo y a la posición de este Estado, el neoliberalismo reaccionó con ardor y se opuso impetuosamente.

Desde 1944, con la propuesta de Hayek y el surgimiento del círculo de académicos en Mont-Pélerin en 1947[5], las ideas y postulados neoliberales empezaron a divulgarse con celeridad e insistencia. No fue, sin embargo, hasta los primeros años de la década de 1970 cuando las tesis neoliberales cobraron verdadero valor y fueron considerados en la agenda reformadora de algunos países occidentales. En 1973, el alza del precio del petróleo precipitó el ocaso de la economía de bienestar. La crisis del modelo del welfare state, empero, venía ya extendiéndose desde hacía tiempo atrás: el inicio de la profunda recesión en los años de 1960 que, luego, desembocaría en crisis; la combinación peligrosa de la baja tasa de crecimiento y una elevada inflación, dando lugar a la estanflación; el creciente desempleo y el cada vez mayor descontento de la población al no ver satisfechas, plenamente, sus expectativas de bienestar social; entre otras.

Los académicos neoliberales, convertidos ahora en nuevos "gurús" de la teoría económica, no dudaron en señalar como responsable de la crisis al modelo de Estado de bienestar y su intervencionismo en el mercado y la economía, criticando a la vez, y con dureza, las políticas proteccionistas dentro del campo económico, laboral y social, principalmente.

El primer país en el mundo donde se experimentó el neoliberalismo fue en Chile. En este país, los EE.UU. impulsaron el derrocamiento del Gobierno reformista pequeño burgués de Allende, en 1973, y apoyaron consistentemente la dictadura sangrienta del general Pinochet. En este contexto de dictadura, las ideas neoliberales (del "gurú" Milton Friedman y los Chicago Boys) encontraron un campo fecundo y reformaron sistemática y profundamente la economía del país sureño.

Con los gobiernos de Ronald Reagan en EE.UU. y Margaret Thatcher en Reino Unido, quienes aplicaron el recetario neoliberal en sus economías de manera consistente, el neoliberalismo como doctrina económica e ideológica alcanzará su plenitud y será la que hegemonice los dictados reformistas de la economía en diversos países durante las décadas de 1980 y 1990.

Algunos de los postulados del neoliberalismo económico provienen del pensamiento liberal y del marginalismo, otros son el resultado de su propia creación. Los principios básicos, se dan a continuación:

·         La libertad es la ausencia de coerción estatal para la producción, distribución y consumo de bienes y servicios más allá de lo indispensable para mantener la libertad misma. El Estado debe ser mínimo y debe estar fuera de la dinámica del mercado. El mercado se regula solo[6].

·         La libre competencia es el estado ideal de la economía; mediante esta premisa y el ideal de la igualdad de oportunidades el individuo puede aspirar al bienestar social.

·         El neoliberalismo se opone a cualquier medida proteccionista (subsidios, asistencialismo, etc.) y exige la privatización de las empresas públicas como único camino, ya que el neoliberalismo presupone que los hechos han demostrado la invalidez de las medidas intervencionistas y propugna que el interés particular de cada individuo y la competencia con sus vecinos hará que la sociedad se mueva sola hacia el interés común de esta.

·         En relación a la eficiencia máxima en el librecambio, conocida como la eficiencia de Pareto, la teoría neoliberal señala que la mejor situación que pueden tener dos agentes que poseen bienes intercambiables es aquella en la que intercambian bienes hasta el punto en que cualquier intercambio perjudicaría a uno de los dos[7].

·         Adelgazamiento del aparato burocrático (de acuerdo al principio neoliberal del Estado mínimo). Concesión a la iniciativa privada de los servicios, principalmente los de comunicaciones y transportes.

·         De acuerdo a la hipótesis de la tasa natural, la teoría económica neoliberal señala que la tasa de desempleo, sin importar la tasa de inflación, regresa eventualmente a un nivel que se llama la tasa natural de desempleo. Así, el empleo total en el neoliberalismo es imposible y el crecimiento del Ejército Industrial de Reserva resultaría inevitable.

·         Por último, se afirma que hay un costo en bienestar social; puesto que todo impuesto, precio máximo o precio mínimo crea un costo en bienestar social real y cuantificable.[8]

 

5. REPRESENTANTES

A. Friedrich von Hayek (1899-1992)

Considerado como el "padre del neoliberalismo", de origen austríaco. Fue formado intelectualmente por el economista Ludwig von Mises. Dictó cátedra en diversos centros de estudios de Europa y EE.UU. En 1944 publica la que sería la obra pilar de la ideología neoliberal: Camino hacia la servidumbre. Es iniciador de la crítica a la planificación, planteando que solo esta puede conducir al caos. Considera que los keynesianos hacen del Estado un dictador económico.

Para Hayek, la democracia no constituye un sistema político infalible: es esencialmente un medio, un procedimiento utilitario para salvaguardar la paz interna y la libertad individual.

 

B. Ludwig von Mises (1881-1973)

También de origen austriaco. Fue docente en universidades de Viena y Nueva York. Se vinculó con el capital financiero (Rockefeller) para conseguir apoyo económico y difundir sus ideas neoliberales. Como representante de la llamada Escuela Austríaca, en su libro Socialismo: un análisis económico y sociológico (1922) plantea que el modelo socialista no es eficiente ya que le faltaba el mecanismo de precios, el cual permite la adecuada distribución de los recursos, tal como sucede en el Capitalismo. Sus ideas neoliberales las expone en el libro La acción humana (1941), provocando el surgimiento del movimiento libertariano que aboga por la maximización de las libertades individuales.

 

C. Karl Popper (1902-1994)

Nació en Viena (Austria) y radicó principalmente en Inglaterra. Se vinculó con el Círculo de Viena y desarrolló importantes aportes en la Epistemología. Tuvo amistad con von Hayek y compartió sus lineamientos ideológicos. Formó parte de la sociedad de Mont Pélerin, la cual defendió la doctrina neoliberal y luchó contra los estados fascistas y socialistas. En su libro La sociedad abierta y sus enemigos, sustenta el marco filosófico de esta doctrina.

 

D. Milton Friedman (1912-2006)

Considerado uno de los más importantes economistas contemporáneo, fue catedrático de la Universidad de Chicago. Se opuso de forma rotunda al keynesianismo y fue defensor de las ideas neoliberales.

En 1975, Friedman desarrolló un conjunto de ideas que permitirá la aplicación del modelo neoliberal en Chile. He aquí algunas ideas del autor en torno a determinados temas:

·         Sobre inflación y dinero: hay un solo camino, solamente uno ¡no dos! Se termina la inflación dejando de imprimir dinero.

·         Sobre mercado y capitales: un requisito fundamental para que Chile tenga un crecimiento de largo plazo es el establecimiento de un mercado de capitales mucho más sólido, viable y eficaz.

·         Sobre el empleo: ... para abordar el desempleo es necesario disponer de flexibilidad (...) para contratar y despedir y que sea posible establecer y anular en forma bilateral y libre cualquier acuerdo entre dos personas.

 

HISTORIA DEL NEOLIBERALISMO

El neoliberalismo surgió tras la crisis del modelo del laissez-faire y como contrapunto a la teoría intervencionista y proteccionista de Keynes. Empieza a gestarse en los años de 1940 y se materializa en un libro esencial: The road ofserfdom (Camino hacia la servidumbre), escrito por Friedrich von Hayek y publicado en 1944.

Sin embargo, el neoliberalismo no logró expresarse sino hasta las crisis de los años de 1970 en que se evidenció la fractura del modelo económico de los años dorados (1945-1973) como consecuencia del alza del precio del petróleo del año 1973. Durante esa década, EE.UU. abortará los intentos transformadores de Chile promoviendo el golpe de estado del general Pinochet e impulsando las primeras experiencias neoliberales en ese país en el campo particularmente económico.

El neoliberalismo alcanzará su plenitud durante los años de 1980, con la llegada de Margaret Thatcher y Ronald Reagan al poder en Reino Unido y los EE.UU., respectivamente. El avance neoliberal en el mundo se contenía, empero, por la amenaza que representaba la URSS, por lo que Washington endureció su política internacional ("Guerra de las Galaxias") y asfixió económicamente a la Unión Soviética en el empeño de la hegemonía militar, trayendo consigo, luego, a fines de los años de 1980, el fin de la Guerra Fría. Es por fin, tras el desmantelamiento de la URSS, cuando esta ideología observe su máxima expansión a lo largo de todo el globo.

 

3.6.1. El ensayo del neoliberalismo: Chile

En 1973, el gobierno reformista-nacionalista ("vía chilena al socialismo") de Allende es neutralizado por la reacción conservadora de la oligarquía vinculada con el capital norteamericano, que toma el poder a la fuerza y establece una Junta Militar encabezada por Augusto Pinochet, la cual ordena una violenta represión contra los partidos progresistas que costará la vida de más de tres mil personas. Es en este contexto en que el capital financiero considera importante experimentar la doctrina neoliberal, en Chile, logrando establecerse durante el periodo que duró la dictadura pinochetista. Este marco doctrinario estaba influenciado por Milton Friedman y quienes se encargaron de desarrollar y aplicar el recetario neoliberal fueron economistas norteamericanos y chilenos apodados Chicago Boys (por haberse formado en la Universidad de Chicago), destacándose de entre este último Pablo Barahona, Alvaro Bardón y Hernán Büchi. El FMI ha vigilado permanentemente que este recetario se aplique sin vacilaciones. El proceso de liberalización de la economía[9] pasó por varias fases:

A. Primera fase: restauración del mercado (setiembre 1973-abril 1975)

Se entregaron las empresas estatales a inversionistas privados, se eliminaron los controles del mercado por parte del Estado, se liberalizaron los precios y se estabilizaron a las remuneraciones. Las consecuencias fueron: alta inflación, aumento del desempleo y lento crecimiento.

B. Segunda fase: política de shock (abril 1975-1976)

Se acentuó la contracción del gasto público y se abrió la economía al exterior. Esto ocasionó que el ritmo inflacionario sea leve, crezca el desempleo y se produzca déficit en la balanza de pagos.

C. Tercera fase: leve recuperación (fines de 1976-1978)

Se continúa fomentando el ingreso del capital extranjero, provocando la reducción de la inflación, reducción de la tasa de desempleo, pero se mantuvo en sus niveles altos. En el fondo, el objetivo de este ensayo era la destrucción de todo rasgo de corriente progresista, la cual representaba una amenaza permanente.

 

6.2. Estados Unidos y Gran Bretaña

La hegemonía del programa neoliberal no se impuso de un día para otro, demandó algo más de un decenio. En los primeros tiempos, la mayoría de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) intentó aplicar remedios keynesianos a la crisis desatada por la recesión generalizada de 1974-1975. Sin embargo, desde el fin de los años de 1970 —más exactamente en 1979— una nueva situación política se configuró. En este año comenzó el régimen de Margaret Thatcher en Reino Unido. Este fue el primer gobierno de un país capitalista avanzado que se comprometió públicamente a poner en práctica el programa neoliberal. Un año más tarde, en 1980, Ronald Reagan fue elegido presidente de los EE.UU.

El 4 de noviembre de 1980, Ronald Reagan ganaba las elecciones presidenciales al demócrata Jimmy Cárter y se transformaba en la figura política más importante del mundo. Durante el periodo de 1981 a 1989, EE.UU. atravesaba una situación delicada. Tres presidentes habían luchado, con pocos resultados, contra la inflación y el desempleo. Reagan impulsó un programa que buscaba sanear la economía, limitando los poderes de la administración central a favor de las leyes del mercado y de la libre empresa. Se trataba de un fuerte pensamiento anti estatista y contrario al Estado de bienestar que propiciaba la desregulación y la llamada "economía de la oferta", por la cual el Estado proporciona ventajas y exenciones a quienes poseen los medios de producción en lugar de ayudar al consumidor y estimular la demanda.

Económicamente, el neoliberalismo en EE.UU. trató de establecer una economía de libre mercado, algo que conceptualmente se denominó reaganomics. Supusieron el regreso de los presupuestos de la "economía neoclásica", especialmente de los monetaristas de la llamada Escuela de Chicago, encabezada por Milton Friedman. Su presupuesto fundamental era que los cambios en la moneda suponían la clave de las fluctuaciones económicas. Esta fue la política económica que aplicó Reagan en su mandato.

La política social de Reagan llevó a un desmantelamiento del Estado de bienestar, que ya había sido reducido por las anteriores administraciones. La estrategia que siguió Reagan constaba de dos pasos: 1) La negativa a dar por buenas las demandas de la clase trabajadora, y la deslegitimación de los sindicatos como agencia central de su expresión colectiva; 2) La manipulación de la política fiscal y de lo que es racional económicamente para hacer que las demandas de la clase trabajadora aparezcan como incompatibles con los objetivos de la racionalidad económica y el interés nacional. Todo se hará en base a la "defensa del Imperio" y "disciplina fiscal". Las iniciativas de Reagan en política de bienestar social llevaron consigo recortes presupuestarios considerables. De la misma manera, la política social de Reagan llevó a una marginación radical de los pobres con trabajo, al apoyo de los ataques ideológicos contra la integridad y la dignidad de los beneficiarios de los subsidios asistenciales, a la utilización del Departamento de Justicia para acabar con las acciones a favor de la contratación y educación para mujeres y negros y al fomento de la intolerancia a las inclinaciones homosexuales.

En Gran Bretaña, el Partido de Margaret Thatcher (conservador) había ganado las elecciones de 1979. Thatcher se proponía aplicar su plan de reducción de impuestos y aumento en los presupuestos destinados a defensa, ley y orden. En aquel año de 1979, el desempleo logró alcanzar cifras altísimas, la inflación alcanzó niveles no vistos en muchos años, el PBI no crecía al ritmo de sus vecinos continentales y la productividad crecía lentamente. Este fue el marco que pretendía cambiar el neoliberalismo a la llegada al poder de Thatcher.

Al igual que Reagan, Thatcher abogó por una gran independencia de lo individual frente al Estado y por la no injerencia del Gobierno en la economía, así como por las reducciones en los gastos públicos y en el monetarismo. La coalición de Thatcher ganó tres elecciones consecutivas en base a reducción del poder de los sindicatos, eliminación de la propiedad municipal, de las viviendas públicas y reducción de los impuestos directos. Fue un intento de imponer una modernización económica y también significó un esfuerzo por reconfigurar las instituciones británicas según las líneas de su pasado histórico. Pronto se convirtió en un modelo del libre mercado global y sus políticas fueron emuladas por el mundo entero.

Los diferentes gobiernos dirigidos por Thatcher (1979-1990) refrenaron la emisión de la masa monetaria, elevaron las tasas de interés, redujeron drásticamente los impuestos sobre los ingresos más altos, abolieron los controles sobre los flujos financieros (entrada y salida de capitales), elevaron fuertemente la tasa de desempleo, aplastaron las huelgas, pusieron en vigor una legislación antisindical e impusieron recortes en los gastos sociales. Finalmente, se lanzaron —con un retardo sorprendente si se consideran las prioridades en el dogma neoliberal— a un amplio programa de privatizaciones, comenzando por los alojamientos públicos y afectando después a sectores de la industria básica, tales como el acero, la electricidad, el petróleo y la distribución de agua. Este conjunto de medidas constituyó el proyecto más sistemático y ambicioso de todos los experimentos neoliberales en los países capitalistas avanzados.

 

6.3.    Los demás países de América Latina

Chile ha representado una experiencia piloto para la aplicación del neoliberalismo de los países de América Latina, pero también ha servido de campo experimental de los planes que se aplicarían en Europa del este. Sin embargo, hasta fines de los años de 1980 fueron excepciones en América Latina. El viraje hacia un neoliberalismo perfilado comenzó en México, en 1988, con el arribo del presidente Carlos Salinas de Gortari, prolongándose con la elección de Carlos Menem en 1989, con el comienzo, ese mismo año, de la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez en Venezuela y, finalmente, con la elección de Alberto Fujimori como presidente del Perú en 1990. Ninguno de estos gobiernos hizo conocer a la población, antes de su elección, el contenido de las políticas que habrían de aplicar. Por el contrario, Menem, Pérez y Fujimori prometieron exactamente lo opuesto a las medidas antipopulares que aplicaron en el curso de los años de 1990. En cuanto a Salinas, es de conocimiento público que no habría sido elegido si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no hubiera organizado un fraude electoral masivo.

De las cuatro experiencias, tres han conocido un éxito inmediato sobre la hiperinflación y la crisis de los años de 1980: México, Argentina, Perú, y una fracasó: Venezuela; la diferencia es importante. En efecto, las condiciones políticas necesarias para una deflación —la desregulación, el aumento del desempleo y las privatizaciones— se han hecho posibles gracias a la existencia de ramas ejecutivas del poder estatal que concentran un poder aplastante— situación que, como vimos antes, contradice a los postulados neoliberales, los cuales exigen un Estado mínimo. Este siempre ha sido el caso en México, gracias al sistema de partido único del PRI. Al contrario, Menem y Fujimori debieron innovar, instaurando legislaciones de urgencia, reformas constitucionales u organizando el autogolpe de Estado. Este tipo de autoritarismo político no ha podido aplicarse en Venezuela.

Sin embargo, no solo en los regímenes autoritarios se pueden imponer políticas neoliberales. El caso de Bolivia, donde todos los gobiernos elegidos después de 1985 —el de Paz Zamora o el de Sánchez de Losada— han aplicado el mismo programa, demuestra que las autocracias, aunque ayudan mucho, no son indispensables, aun cuando los gobiernos "democráticos" hayan tenido que tomar medidas antipopulares de represión. La experiencia boliviana suministra una enseñanza: la hiperinflación, con el efecto pauperizador que cotidianamente trae para la gran mayoría de la población, puede servir para hacer "aceptables" las brutales medidas de la política neoliberal, preservando formas democráticas no dictatoriales.





7.    CONSECUENCIAS

·         La sustitución del Estado protector por un Estado neoliberal, caída general del Producto Bruto Interno entre 1981-1993 (17% en Polonia, 20% en Eslovenia, 28% en Bulgaria, 32% en Rumania, 58% en la ex Yugoslavia, etc.). Se han podido recuperar algunos de estos países, pero en ninguno se ha superado la crisis ni se ha iniciado la tendencia al crecimiento.

·         Las economías de los países latinoamericanos se han convertido en primario-exportadoras (agropecuarios, mineros, insumos y servicios): Perú con espárragos, harina de pescado y minerales; Brasil con café, azúcar, madera; Argentina con trigo, carne de vacuno, etc.

·         Liberalización y apertura económica de los mercados nacionales que no pueden competir con la tecnología de punta de los monopolios mundiales. Esto trae la quiebra de las industrias nacionales y el control de los monopolios extranjeros de algún rubro (teléfono, petróleo, gas, electricidad, minerales, banca, etc.) al privatizarse las empresas estatales.

·         Consolidación de zonas económicas de libre comercio para incrementar el mercado mundial: APEC, TLC, Comunidad Europea, etc.

·         En lo social, se eliminan y atacan los sindicatos u organizaciones que agrupan a la fuerza laboral.

·         Se produce la caída del nivel de vida: desnutrición, educación, atención médica, transporte, expectativas profesionales; ello porque el Estado pretende deshacerse de su responsabilidad.

·         Aumento generalizado de la flexibilidad laboral: despidos, prolongadas horas de trabajo, irregularidades en contratos laborales (servicios no personales), etc.

·         Aumento de las huelgas en los diversos países del mundo las cuales son respondidas con una fuerte represión policial y militar.

·         Enriquecimiento de un pequeño grupo de la alta burguesía y empobrecimiento de la gran mayoría de la población.

·         El Estado se vuelve tecnócrata, controlado por administradores y economistas "apolíticos" que plantean que los gobernantes no deben usar los recursos del Estado en políticas populistas.

·         Aumento del individualismo y la "ley de la selva", donde todo se mercantiliza.

En la educación se prioriza el esfuerzo "cognitivo" (conocimiento) y se desvaloriza la educación integral (cognitivo-biológico-reflexivo-artístico-valorativo). Se induce a la formación de físicos, químicos, economistas, administradores e ingenieros en las universidades particulares. Con respecto a las ciencias sociales, se las tiende a marginar o se ven condenadas a caer en el postmodernismo, que niega su carácter de ciencia.

 

Fuente: ICH



[1] MANOR, James. "La política y los neoliberales", en ¿Estados o mercados? El neoliberalismo y el debate sobre las políticas de desarrollo. COLCLOUGH, Christopher y MANOR, James (Compiladores). México, D. E: FCE, 1994, p. 428.

[2] TANTALEÁN, Javier. Prisioneros del mercado: una crítica al neoliberalismo. Lima: IPADE, 1992, p.

[3] MANOR. James. Op. cit. p. 432.

[4] MANOR, James. Ibíd., p. 437.

[5] En abril de 1947, Friedrich von Hayek convoca a quienes comparten su vocación y orientación ideológica en Mont-Pélerin, en el cantón de Vaud (Suiza). A esta reunión asistieron académicos influyentes como Milton Friedman, Ludwing von Mises, Karl Popper, Raymond Aron, entre otros. En esta reunión quedó instituida La Societé du Mont-Pélerin y se estableció como objetivos básicos la preparación de las bases teóricas y la divulgación de las ideas neoliberales para su aplicación en las naciones, lo cual no tardaría en llegar.

[6] COLCLOUGH, Christopher. "Estructuralismo y neoliberalismo: una introducción", en COLCLOUGH, Christopher y James MANOR (Compiladores), ¿Estados o mercados? El neoliberalismo y el debate sobre las políticas de desarrollo. México, D. E: FCE, 1994, p. 428.

[7] Ibíd., p. 429.

[8] HERRERÍAS, Amando. Fundamentos para la historia del pensamiento económico. México, D. E: Limusa, 2002, pp. 395-396.

[9] Llamado nuevo modelo de desarrollo orientado hacia el exterior.

sábado, 19 de septiembre de 2020

IMPERIALISMO (SS. XIX, XX, XXI)

  IMPERIALISMO (SS. XIX, XX, XXI)

 


8.1.     CONCEPTO

Se entiende por imperialismo a la manifestación del máximo desarrollo del modo de producción capitalista en su última fase, que surge como resultado del propio desarrollo dialéctico del mismo, expresándose a través de la concentración de la producción y del capital, así como con el surgimiento de los monopolios que aparecen con la negación de la libre competencia. De igual manera, se manifiesta a través de la expansión de capitales hacia los países que tienen materias primas; es decir, los países de África, Asia y Latinoamérica son parte del interés de los países industrializados. Este desarrollo empezó a gestarse desde el s. XIX, plasmándose con la consolidación del capital financiero; de esta forma, se establecieron los grandes monopolios, los cuales, vinculados con los gobiernos de turno, pudieron alcanzar el control de estos recursos, mercados y mano de obra barata.

Pero el propio desarrollo de esta fase del Capitalismo también permite evidenciar contradicciones; la principal, la del proletariado-burguesía, se manifiesta ya a nivel mundial. Asimismo, aparecen nuevas contradicciones entre los propios países industrializados o países monopolicos que buscan recursos, impulsando para ello guerras; y, también, la contradicción entre los países que son colonias, o semicolonias, frente a las potencias coloniales. Estas nuevas contradicciones permiten evidenciar la caída inminente de este sistema, ante un límite de desarrollo de la expansión capitalista, el cual, al no poder seguir desarrollándose, entra en crisis y descomposición, y logra crear elementos para el desarrollo de otro sistema superior y beneficioso, pero en favor de los sectores mayoritarios.

 

8.2.    CARACTERÍSTICAS DEL IMPERIALISMO

       Concentración de la producción y el capital para establecer los monopolios, que se manifiesta con el incremento de la industria y el proceso acelerado de concentración de la producción en empresas cada vez más fuertes económicamente. El monopolio surge de la libre concurrencia del capital, el cual trae, como consecuencia, la concentración de la producción en un número reducido de empresas en ascenso. Esta concentración, cuando llega a un cierto grado de desarrollo, conduce al monopolio para lograr controlar los mercados a nivel mundial. El imperialismo por su esencia económica, es el Capitalismo monopolista. Con ello queda ya determinado el lugar histórico del imperialismo, pues el monopolio, que nace única y precisamente de la libre concurrencia, es el tránsito del Capitalismo a un orden socio-económico más elevado.[1]

Esto quiere decir que el libre comercio por sí solo no garantiza una equidad entre las empresas. Más aún, que los anuncios de los ideólogos del liberalismo económico no se cumplieron, pues ellos afirmaban que el interés individual de los empresarios tiene su correlato en el bienestar público, sin embargo, el resultado fue otro, mayor enriquecimiento para los capitalistas.

La competencia voraz entre las empresas tiene como trasfondo la acumulación de riqueza y si ésta pasa a pocas manos, se establece un mercado imperfecto, en el cual no permite el crecimiento de las pequeñas empresas, condenándolas a la inanición, a la quiebra y, por lo tanto, el germen de una sociedad de exclusión. Muchos pequeños empresarios ven reducidas sus posibilidades de desarrollar y/o terminan por caer en la marginalidad y la pobreza.

Entre los tipos de monopolios, tenemos principalmente:

a. Cártel. Unión de grandes empresas capitalistas, cuyos componentes se ponen de acuerdo sobre la venta de mercaderías, compra de materias primas y plazos de pagos, buscando como objetivo controlar mercados. Sus componentes conservan su independencia. Esta forma de monopolio en la actualidad es ilegal en varios países, pero no siempre logran frenarlo. El cártel, por su naturaleza, es capaz de una gran movilidad económica además que ejecuta sus acciones en simultáneo entre sus componentes y desequilibra a la vigilancia del Estado.

b.            Trust. Es la agrupación monopolista en la que todas las empresas pierden la independencia de producción y comercio, aglutinándose en una empresa única; por ejemplo, la Standard Oil de los Rockefeller. También es llamada consorcio o corporación. Su poder radica en el control y dirigencia que ejerce un empresario a todas las unidades, dando así coherencia a los movimientos financieros, redundando en mayor seguridad de obtener riqueza para el máximo líder del trust.

c.             Holding. Empresa que ha logrado adueñarse de otras empresas de forma parcial o total a través de la compra de sus acciones, y empieza a dominar el mercado sin que haya competencia. Este monopolio tiene una careta legal, pues al adquirir acciones de las empresas competidoras se torna en una acción de respaldo jurídico, pero en el fondo está barriendo con la libre competencia y controlando el mercado.

 

En la primera mitad del s. XX, predominan en la economía de los Estados Unidos los grandes grupos oligárquicos: Morgan, Rockefeller, First National City Bank, Dupont, Mellon, Bank of America, Grupo Chicago y el Cleveland. Entre ellos, podemos colocar dos ejemplos sobre el dominio de diversas áreas.

Morgan. Controla cinco grandes bancos, catorce compañías de ferrocarriles, la American Gas and Electric Co., United States Steel Corp., la General Electric y la American Telephone and Teleyraph Co.

Rockefeller. Controla el Chase Manhattan Bank, compañías de seguros, la Metropolitan Life Insurance Co., y monopolios petroleros (Standar Oil Company of New Jersey, Socory Mobil Oil Co. y la Standar Oil).

 

       Consolidación de los bancos. A medida que los bancos van realizando operaciones cada vez más grandes para los intereses de la burguesía, las operaciones comerciales e industriales, de toda la sociedad capitalista, se van subordinando al papel que desempeña un número reducido de monopolistas. Estos últimos obtienen así la posibilidad de enterarse, con exactitud, de la situación de los negocios de los distintos capitalistas, para después controlarlos, ejercer influencia sobre ellos y, finalmente, determinar enteramente su destino.

       El capital financiero y el surgimiento de la oligarquía financiera. Los bancos, al invertir en las empresas, aportan capitales con un crecimiento cada vez mayor, y que constituye la parte más significativa del capital del que disponen los industriales. Así nace el capital financiero y, con ello, una clase capitalista que se consolida como la "vanguardia" del Capitalismo, aunque, por su naturaleza, constituye también una clase parasitaria que no participa en la producción, pero que tiene en sus manos los destinos de las empresas.

       Exportación del capital. Al iniciar el s. XX, en Europa, la situación monopólica de unos pocos países denominados ricos, en los cuales la acumulación del capital había alcanzado proporciones gigantescas, hizo que surgiera un enorme exceso de capital. De esta manera, la burguesía impulsó la exportación de capitales hacia los países coloniales o semicoloniales ricos en materias primas para ejercer su control.

Las formas de exportación de capital. Se desarrolla en forma de capital productivo, el cual se invierte en las empresas industriales, agrícolas, de transporte, etc., y en forma de préstamo (empréstitos a los Estados).

       El reparto del mundo entre las asociaciones monopólicas y las grandes potencias. Estos grandes monopolios se reparten entre ellos el mercado interior, apoderándose, casi por completo, de la producción del país. El Capitalismo ha generado las condiciones para la creación de un mercado mundial y, a medida que se ha venido desarrollando la exportación de capitales, se constituyen los cárteles internacionales con los que se dan acuerdos entre estas asociaciones monopólicas. Sin embargo, entre estos intereses se generaron pugnas por el control de mercados y de materias primas de los países que se han convertido en mercados de los países ricos y poseen fuentes de recursos.

       Conjuntamente con ello, los Estados imperialistas son fortalecidos militarmente por sus respectivas burguesías financieras; para que este pueda proteger los intereses de sus transnacionales, están ubicados en lugares diversos con el objetivo de tener el control de mercados. Asimismo, hay que señalar los intereses de esta naciente burguesía financiera y el papel del capital financiero con la creación de un espacio económico, lo más amplio posible y que logre un control hegemónico, también la exclusión de la competencia extranjera mediante obstáculos, como la del arancel proteccionista; y, por último, la conversión del territorio colonial en área de explotación a favor de los monopolios.

 

Origen del imperialismo[2]

El desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción en el periodo del Capitalismo pre monopolista preparó el paso del imperialismo. En la primera mitad del s. XIX, el modo de producción capitalista dominó únicamente en Inglaterra, Francia y Holanda que eran los países más desarrollados de Europa Occidental. A partir de la década del sesenta, el Capitalismo progresó con rapidez en Estados Unidos, Alemania, Rusia y Japón, contribuyendo al avance, en estos países, de la prohibición de la esclavitud en los Estados Unidos (1863), la abolición de la servidumbre en Rusia (1861), la revolución burguesa de 1867-1870 en el Japón y la unificación de Alemania (1871).

 


El desarrollo del imperialismo generará nuevas contradicciones, las cuales irán agudizando la crisis del sistema capitalista; mencionemos las siguientes:

        Entre el trabajo y el capital, es decir, entre burguesía y proletariado se desarrolla a nivel mundial.

        Entre las potencias imperialistas, que provocará las guerras mundiales.

        Entre las potencias imperialistas y las colonias, fomentando procesos de luchas de liberación nacional.

Este desarrollo genera, también, la necesidad de una revolución proletaria que elimine la propiedad privada de los medios de producción y la explotación del hombre por el hombre.

 


8.3.     FORMAS DE DOMINIO DEL IMPERIALISMO

Durante el desarrollo de esta fase del sistema, se impulsa una serie de modalidades de explotación de los territorios ricos en materias primas, mercados y mano de obra barata.[3]

 

8.3.1.       La colonia

Concepto que hace referencia a los territorios ocupados y administrados por un gobierno ajeno a estos mediante la invasión, y en el que, por lo general, se impone una autoridad extranjera de la denominada metrópoli, ejerciendo un control económico, social y político.

 

8.3.2.       El protectorado

Es la denominada "relación" entre dos Estados, en la que el Estado invasor garantiza la protección del denominado Estado débil contra agresiones externas o disturbios internos. Desde el punto de vista de las relaciones exteriores, el Estado interventor monopoliza las relaciones diplomáticas con terceros; de modo que, a través de aquel, se concluyen tratados internacionales que interesan al Estado "protegido". También aparece como único responsable de los actos ilícitos realizados por las autoridades del Estado protegido y como interventor, en estos casos mencionados, de un tercer Estado que perjudiquen a los ciudadanos del protectorado. El régimen del protectorado se define por medio del tratado internacional.

Los ciudadanos no ostentan la nacionalidad del Estado protector, pues el Estado protegido tiene su propia soberanía, a diferencia de lo que sucede con las colonias. Los servicios públicos del protectorado se asumen por el Estado protector mediante una ocupación militar. Algunos protectorados se ejercen sobre naciones pequeñas: es el caso que mantiene Francia sobre Mónaco, según tratados celebrados en 1918, que impiden al principado la celebración de tratados sin la intervención francesa; también lo que ocurre actualmente con Irak, controlado por los Estados Unidos.

 

8.3.3.       Los enclaves

Zona de explotación, por parte de monopolios imperialistas, de los recursos que posee un país denominado subdesarrollado; esta forma de dominio se mantiene vigente hasta el día de hoy. En actividades primarias o secundarias, propiedad de multinacionales, en el mejor de los casos se daña a las poblaciones autóctonas; por ejemplo, las plantaciones vinculadas a multinacionales agroindustriales que consumen suelos fértiles en países con problemas de mala nutrición en sus habitantes. Las industrias provocan graves impactos medioambientales en lugares en los que no se toman medidas preventivas ni correctoras; en ambos casos, las rentas que retiene el país receptor se limitan a las derivadas de los salarios. Latinoamérica fue cuna de este fenómeno que se generalizó en la década de 1960 y es modelo de penetración y expansión de las empresas multinacionales.

 

8.3.4.       Las concesiones

Forma de dominio en el que los gobiernos de turno, de países pobres o administradores provinciales, otorgan al Capitalismo (inversionistas nacionales, pero principalmente extranjeros) derechos o privilegios para la explotación de un territorio o una fuente de riqueza, la prestación de un servicio, como el caso del transporte, recursos energéticos, exoneración del pago de impuestos, etc. Por ejemplo, el caso de la empresa española de inversiones norteamericanas Telefónica en muchos países latinoamericanos.




[1] LENIN. Imperialismo, fase superior del Capitalismo. Moscú: Editorial Progreso.

 

[2] Varios autores. Historia marxista de las revoluciones campesinas burguesas y proletarias: Texto de estudio. Lima: Editorial Causachun, 1974 p. 138.

[3] Durante el s. XIX, tras la independencia de los territorios americanos, Europa se convirtió en un gran imperio con dominio sobre África, Asia y Oceanía.


Fuente: ICH

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